Qué papel elegir para tarjetas de visita depende de la marca que quieras que alguien tenga en la mano. El gramaje, el tacto y el color del soporte comunican tanto como el diseño.
Un estucado brillante no cuenta la misma historia que un verjurado o un reciclado texturizado. Tampoco un 300 g se comporta igual que un 450 g con cantoneras o stamping.
Hay que cruzar diseño y producción: tintas, reserva de barniz, si hay fotografía a sangrado. Un papel precioso que traga el color o agrieta el negro no es una buena elección.
En el estudio proponemos papeles que se sostienen en identidad y en tirada. No es “el más caro”, es el que encaja con el universo visual y con el uso real (cartera, mostrador, evento).
La tarjeta es un punto de contacto. Si el resto de la experiencia de marca es cuidada, el papel tiene que estar a la altura. Te guiamos para acertar a la primera.
