Preparar archivos para imprenta es donde muchos diseños se rompen. Un PDF “para ver” no es un PDF para producir.
Revisa sangrado, marcas de corte, resolución de imágenes (especialmente en gran formato), conversión de color y sobreimpresión. Los negros, los grises y los colores corporativos necesitan criterio, no el ajuste automático del último momento.
El tipo de impresión —digital, offset, gran formato— cambia el archivo. Una lona no se trata como una tarjeta. Por eso en Wanderbird el mismo equipo que diseña cierra producción: menos idas y venidas.
Nombra versiones, bloquea textos y confirma acabados (laminado, stamping, troquel) antes de lanzar. El archivo y el taller tienen que hablar el mismo idioma.
Si no estás seguro de cómo entregar, envíanos el origen. Coordinar el cierre de archivo es parte de no perder tiempo ni dinero en reimpresiones.
