Los tipos de acabados de impresión —barniz selectivo, stamping, relieve, letterpress, troquel, laminados— pueden elevar una pieza o recargarla. La diferencia es el criterio de marca.
Un stamping tiene sentido si el universo visual ya habla de precisión y contraste. Un kraft + tinta directa encaja en otras narrativas. El acabado no se elige al final “porque queda bonito”.
También hay límites técnicos: tramas finas, grandes masas de foil, gramajes. Quien diseña y quien produce tienen que decidir juntos.
En Wanderbird los acabados forman parte de la dirección técnica. Los proponemos en el diseño, los validamos en taller y los controlamos en la tirada.
Si estás pensando en papelería premium o packaging, empecemos por la identidad y el uso. El acabado será una consecuencia, no un adorno.
