Cómo diseñar un escaparate que atraiga clientes no es solo “poner el logo grande”. Es jerarquía visual, distancia de lectura, iluminación y materiales que sobrevivan al sol y al uso.
La marca tiene que entenderse en dos segundos: quiénes sois y qué ofrecéis. Tipografías, vinilos y color corporativo deben ser los del sistema, no una versión “de escaparate” inventada por el rotulista.
Medidas reales, fotos del local y normativa importan. Un diseño de pantalla que no cabe en el cristal o que tapa el interior es un fallo de briefing, no de gusto.
Coordinamos diseño y rotulación: archivos a tamaño, sustratos, instalación. Así el punto de venta cuenta la misma historia que la papelería y la web.
El escaparate es un punto de contacto de la experiencia de marca. Si está desalineado, el ruido gana. Si está dirigido, invita a entrar.
